Archivo de la etiqueta: joder que frio

ACCEPT + STEELWING

La Riviera (Madrid) – 21/01/2011

Los teutones ACCEPT se acercaban por la horripilante sala La Riviera para presentarse por segunda vez, en un corto período de tiempo, con su nuevo cantante Mark Tornillo. Esta vez nos presentaban su flamante Blood of the nations. El hecho de haber tocado en Madrid recientemente, sumado al elevado precio del concierto, presagiaban una floja entrada, pero finalmente la sala mostró un aspecto bastante alentador.

Hacía mucho tiempo que un grupo telonero no llamaba la atención del personal como lo lograron los jovencísimos STEELWING. Era el comentario general cuando estábamos tomando un caldito (¡joder que frío hacía!) en los bares de los alrededores. Todos queríamos entrar con tiempo suficiente para ver a los suecos.

Así lo hicimos y os puedo asegurar que no defraudaron nada en absoluto. Su set list se basó en dar un repaso a su única obra hasta el momento Lord of the wasteland, con un sonido semi-decente que les llegó a jugar alguna mala pasada de la que supieron salir airosos.

No faltaron “Under the scavenger sun”, “Headhunter” o ”Roadkill (…or be killed)” con un más que sobresaliente trabajo a las guitarras de Robby Rockbag (cuyo parecido físico con Adrian Smith resulta evidente) y Alex Vega. Supieron animar al público con una puesta en escena y unas coreografías ochenteras al 100%, además de Riley a la voz que no paró ni un segundo.

Destacar la solidez de la base rítmica con un brillantísimo Oscar Astedt y un enérgico Skürk al bajo.

En definitiva un grupo con un gran futuro por delante y que ya está trabajando en su segundo disco, del que presentaron un único tema.

El plato fuerte de la noche, los veteranos ACCEPT, arrancaban con dos temas de su reciente obra, “Teutonic terror” y “Bucket full of hate”, que fueron recibidos de forma excepcional por el respetable. Los temas se fueron sucediendo uno tras otro sin apenas comentarios entre ellos. Continuaron con “Starlight”, “Love child” y “Breaker” y a estas alturas ya nos habíamos dado perfecta cuenta de que lo que estábamos contemplando era el concierto de unos grandes músicos, pero sobre todo que quienes estaban disfrutando más eran ellos mismos. Lo delataban sus continuos gestos cómplices y sus sinceras sonrisas sobre las tablas. Un lujazo.

Peter Baltes se mostró como uno de los mejores bajistas que se pueden ver actualmente en directo. Wolf Hoffman está a un nivel impresionante, hasta el punto de relegar a alguien de la talla de Herman Frank a mero rítmica. La pegada del trotamundos Stefan Schwarzmann no dejó de asombrarnos durante toda la noche.

Otra nueva “New world comin´”, “Restless and wild”, “Son of a bitch”, “Demon´s night”…clásico tras clásico hasta llegar a una celebradísima “Metal heart” y “Neon nigths”

Una de las mejores de la noche para mí fue “Bulletproof” con solos de bajo, guitarra y batería incluidos, momento en el que pudimos disfrutar de esa compenetración, y sobre todo contagiarnos de la alegría que se transmitía desde el escenario.

Continuaron  con “Losers and winners”, “Aiming high” y “Princess of the down”, donde Peter Baltes volvió a demostrar su pericia acompañado por el acompasado ritmo de la batería..

La primera parte del concierto finalizaba con “Up to the limit”, “No shelter” y “Burning”. A estas alturas la voz de Mark Tornillo empezaba a quedarse un poco ahogada. Para un purista como yo, que en la anterior visita de la banda se negó a ir a verlos porque “esos no son ACCEPT”, he de decir que me retracto totalmente de aquello y que considero al nuevo voceras de los teutones, un digno sucesor del sensacional Udo. Indudablemente no tiene el carisma de éste sobre el escenario, pero mantiene el tipo sin problemas y sobre todo transmite una sencillez y cercanía muy de agradecer.

Los bises cerraron la velada con las imprescindibles “Fast as a shark”, “Pandemic” (también de su última obra) y “Balls to the wall”.

Sin ninguna duda, gran concierto de una banda que, como habréis podido ver, se dedicó a defender con uñas y dientes su nuevo trabajo, además de regalarnos sus clásicos inolvidables.

Alberto Yayo