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YESTERDAY AND TODAY – SALA CARACOL 2 DE NOVIEMBRE

Este pasado viernes 2 de noviembre, se acercaban a Madrid, previo paso por Valladolid y como fin de gira a nivel europeo, los incombustibles americanos YESTERDAY AND TODAY (Y&T), eterno cuarteto que ha hecho de la piel de toro una plaza ineludible año tras año durante los últimos tiempos y que, una vez más, consiguieron movilizar a sus numerosos fans madrileños para colocar un “todo vendido” en la Sala Caracol y provocar que incluso se quedara gente fuera de la sala sin poder conseguir su entrada. Y es que Y&T es uno de esos escasos grupos ,que a base de buenos conciertos, profesionalidad y calidad contrastada en su directo, ha conseguido un buen número de constantes y fieles fans que acuden un año sí y otro también a sus conciertos en la capital de España.

Nada más acercarnos a la sala tuvimos conocimiento de que los americanos, al contrario de lo que se había comunicado hasta el momento, no iban a compartir cartel con ningún artista invitado, lo que hizo que el concierto se retrasara y las puertas se abrieran una hora más tarde de lo planificado inicialmente. Se masticaba buen ambiente entre los pacientes asistentes, que creo no quedaron defraudados, con el concierto que los californianos ofrecieron durante algo más de dos horas ininterrumpidas de concierto.

Así, a las 21:30 clavadas comenzaban los primeros acordes de la primera de las joyas de la corona, “Black Tiger”, de cuyo álbum homónimo se cumplían 30 años en este 2012. El sonido comenzaba un poco alto y con algo de distorsión, que tristemente se mantendría en mayor a menor medida a lo largo de todo el concierto, pero sin ser realmente malo o molesto. Inmediatamente después de esta contundente canción, los americanos pasaron a interpretar “Hard Times”, en tono mucho más melódico y hardroquero, pero que el grupo supo acelerar paulatinamente hasta terminar en un orgasmo de rapidez y ritmo.

Con un público ya entregado, siguieron sin pausa con “Dirty Girl”, en la que Meniketti presentó a su compañero a la guitarra John Nymann justo antes de emprender una parte solista en la que John y Dave compartieron solos de guitarra de una forma magistral. Con este tema me di cuenta del gran apoyo que tiene el bueno de Dave con la presencia de John a la guitarra y de una base rítmica tremenda formada por el batería Mike Vanderhule y el bajista Brad Lang, músicos que han dado estabilidad a este eterno proyecto que es Y&T después de la infausta pérdida del bajista original y miembro fundador Phil Kennemore a principios del 2011.

Sin pausa alguna, como iba a ser habitual a lo largo de todo el concierto, el grupo continuó con “Rock & Roll´s gonna save the world” para inmediatamente seguir con otro de los platos fuertes de la discografía de la banda, “Mean Streak”, que sonó como un auténtico cañón.

“Rhythm or not”, de su magnífico Contagious, fue la siguiente canción en salir a escena y que dio paso a esa gema del Hard and Heavy que es “Midnight in Tokyo”, que como explicó Dave Meniketti, fue compuesta después de completar su primera gira por Japón allá por el año 1983 en homenaje a sus fans nipones y que fue de menos a más en cuanto a ritmo, pasando de un inicio casi acústico a un final lleno de potencia y en la que Dave nos mostró esa pasión que muy pocos saben transmitir en directo a la hora de interpretar y mostrar su maestría con la guitarra. Y es que Meniketti tal vez no sea ni el más rápido ni el más técnico a la hora de tocar las seis cuerdas, pero es un tío que transmite una tremenda pasión y fuerza en todo lo que hace y que deja a todo el mundo alucinado con su forma de tocar la guitarra.

“Shine On” y “Blind Patriot” significaron los primeros guiños a su último álbum, Facemelter, un más que digno trabajo que les ha devuelto al candelero de las giras mundiales y que sonaron muy bien en directo.

Sin cortar el ritmo, siguieron con “Winds of change”, canción que cumple 30 años y que suena totalmente atemporal a pesar del tiempo transcurrido.

Pero para canción longeva la siguiente del repertorio, “25Hours a day”, perteneciente a su primer y homónimo álbum Yesterday and Today del 1976. Rock and roll puro y duro que no ha perdido ni un ápice de interés aunque hayan pasado más de 35 años desde que fuera compuesta.

Con “I´m coming home” se volvía a su último álbum y se recordaba la figura del mítico bajista de la banda y del Rock en general, Phil Kennemore, tristemente fallecido de cáncer de pulmón nada más comenzar la gira del Facemelter el pasado año 2011. Canción rebosante de buen rollo con la que el grupo y sobre todo Dave rindieron un merecido homenaje a su anterior compañero y amigo.

Y la pasión siguió y se multiplicó por 1000 con ese pedazo de tema instrumental repleto de sentimiento que es “I´ll cry for you”. Una vez más, interpretado por Meniketti de una forma inigualable y con una pasión y una entrega que pocas veces se verán sobre un escenario, en la que puso todo su compromiso y talento para deleitar a los allí presentes con una interpretación como sólo él sabe hacer. Sólo por esos minutos instrumentales mereció la pena el pagar el dinero de la entrada. Tremenda.

Con un personal totalmente entregado y anonadado, se abordó el siguiente tema, “Hurricane”, desde mi punto de vista un pequeño paso atrás en el show debido a que sonó muy alto, llegando a distorsionar en algunos momentos, malogrando así la caña y calidad de la canción. Una auténtica pena, que fue afortunadamente corregida con un muy buen solo de batería de Mike Vanderhule y que sirvió para que el resto de compañeros se tomaran un más que merecido respiro.

El cuarteto volvió a la carga con una breve y acústica versión de “Contagious”, que fue interpretada más como un vacile que como una versión real y que dio paso a la rocanrolera “Don´t wanna lose”, en la que la banda pidió la ayuda del público a la hora de corear los estribillos.

Sin pausa alguna, Dave presentó la siguiente canción, “Gimme the beat”, de su álbum Endangered species y que como se explicó nunca había sido interpretada en directo hasta hace unas cuantas semanas. Una canción que aparte de que no sonó bien, se podían haber ahorrado o que podían haber sustituido por alguna otra más adecuada, como por ejemplo “Open Fire”, “Lipstick and leather” o “Eyes of the Stranger”.

Eso sí, la sensación fue muy breve, ya que para devolver la actuación a la senda de la calidad y buen hacer, los californianos se dispusieron a tocar “Squeeze”, en la que Dave cedió su puesto a las voces a John Nymann y que nos ofreció una interpretación vocal decente con unos berreos en el estribillo que parecían salidos de las mismas fauces de Satán.

Para seguir subiendo enteros, la banda continuó con otra de esas canciones eternas y magistrales, “I believe in you”, que fue continuamente coreada por el público y que de nuevo nos mostró a un grupo y sobre todo a un Meniketti totalmente entregados y que terminó en una ovación más que merecida. Arte y pasión sobre el escenario de la Caracol que no iba a terminar ahí ya que con “Forever”, penúltima canción del repertorio, vino el éxtasis. Y es que, aunque no sonó realmente bien, al le dio lo mismo y disfrutó de lo lindo. Y es que con un tema tan descomunal como este, lo único que puedes hacer es botar y corear como si fuera a ser la última vez. Explosión de energía y buen rollo en la Caracol con un público totalmente eufórico y entregado que hizo temblar los cimientos de la sala. Increíble fin de fiesta.

Después de este temazo, la banda se retiró a los camerinos para volver unos pocos minutos después y obsequiarnos con un último esfuerzo en la forma de “Rescue Me”. Otra buenísima canción que mostró ya a un Meniketti algo cansado vocalmente, pero que sustituyó ese cansancio con unas ganas y una energía que parecía que se iba a comer el micro.

Como resumen final me gustaría hablar de lo bueno y de lo menos bueno de este concierto de los americanos:

-A favor casi todo, que decir que el que haya asistido alguna vez a un concierto de Y&T no sepa. Satisfacción, felicidad y la sensación de dinero muy bien gastado es lo que saca uno en claro cuando asiste a los conciertos de estos californianos, incombustibles, apasionados y profesionales como muy pocos. Un auténtico placer y un deleite que recomiendo a todo el mundo, sea fan en mayor o menor medida de la banda.

-En contra, el sonido irregular y a veces distorsionante que acompañó al grupo durante una buena parte del concierto y un setlist, que creo que podría haberse mejorado y que hubiera hecho de este un concierto de diez.

Pero bueno, seguiré asistiendo a sus conciertos mientras pueda porque a buen seguro nunca me defraudarán.

Texto y fotos Marciaaaaal.