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DREAM THEATER – DREAM THEATER (2013)

Los actuales reyes del Metal Progresivo están de vuelta con su 12º álbum en estudio, de nombre Dream Theater.

Y yo me pregunto: ¿Por qué este título? Bueno, la propia banda ha comentado que este álbum representa lo que DREAM THEATER es a día de hoy como grupo y como filosofía, con lo que no es descabellado imaginar que puede ser un punto y aparte en la historia del grupo y por tanto han decidido llamarlo así para magnificar el álbum como un punto de inflexión. El futuro dirá si lo es o no lo es.

Grabado en los Cove City Studios de Nueva York bajo la batuta de Richard Chiky (AEROSMITH, RUSH, MICK JAGGER) y la producción del propio John Petrucci, este álbum representa otro capítulo más en la ya dilatada historia del grupo, ya que es el segundo álbum con Mike Mangini y el primero en el cual ha participado desde el principio en su proceso creativo.

Tengo que admitir que me ha costado más de una escucha el poder digerirlo en su totalidad, y aunque tengo que decir que no aporta nada nuevo, Dream Theater es un álbum bastante decente y que seguramente agrade a los seguidores de la banda. Desde mi punto de vista, es incluso un poco más heavy, con más protagonismo para las guitarras, de lo ofrecido últimamente, lo cual con el talento de Mr. Petrucci es un punto a favor. El pero es que los teclados pierden protagonismo y con alguien como Rudess a las teclas es infrautilizar lo que tienes.

El álbum comienza con la pomposa “False Awakening Suite”, una intro instrumental dividida en tres partes (“Sleep Paralysis”, “Night Terrors” y “Lucid Dream”) que están comprimidas en una única pieza. El componente épico y orquestal / neoclásico está muy presente y a buen seguro será la “Introducción” en los conciertos de la banda.

Después de esta introducción nos metemos de lleno en “The Enemy Inside”, un tema muy heavy y rápido, con unos riffs tremendos y una base rítmica que es una auténtica apisonadora. Repleto de cambios de ritmo y de energía representa un excelente comienzo. Los teclados se hacen presentes y lo hacen con unos solos muy interesantes. La voz de LaBrie y los coros son realmente buenos, muy melódicos, dando el contrapunto a la contundencia de las guitarras. Por último, un pero a destacar: La voz de LaBrie se oye realmente baja en comparación con el sonido de la guitarra y de esa muralla sonora que es la base rítmica.

Aquí podéis encontrar el “Lyric video” de esta canción: [youtube]http://youtu.be/RoVAUUFjl0I[/youtube]

“The Looking Glass” es muy de Rock Progresivo, con un comienzo muy ochentero que me recuerda a RUSH por los cuatro costados, lo cual me tomo como un tributo a los canadienses, ya que sabido es que son unos de los grupos que más les ha influenciado. Aunque la canción baja un ápice en potencia en relación con la anterior, sigue teniendo unos cambios de ritmo muy presentes y donde la voz de LaBrie cobra más protagonismo con su melodía. Es una canción compleja por su estructuración y desde mi punto de vista de las mejores del álbum.

El siguiente tema “Enigma Machine” es instrumental y muy heavy, con mucha guitarra y una base rítmica tremenda. Me gusta mucho la labor de Myung al bajo, con esos solos paralelos bajo-guitarra que tan bien saber hacer. Por último, para ser un tema instrumental, no es nada aburrido por variado, e incluso no se hace largo a pesar de tener más de 6 minutos de duración.

“The Bigger Picture” se va a convertir sin duda en uno de los temas estrella de DT y si no al tiempo. Hay mucho en esta canción y todo bueno: Cambios de ritmo extremos, melodía y sentimiento, una estructura realmente variada, unos teclados y guitarras inigualables, teatralidad y ambientación… Es un medio tiempo tremendo, con un inicio rapidísimo, seguido de una parte equivalente a una balada en toda regla que empieza a acelerarse poco a poco hasta acabar en una parte instrumental guitarra-teclados que es una gozada y que termina muy parecido a “Home”, del Scenes From A Memory. Destacar a James LaBrie, que da personalidad a la canción. Sin duda, va ser una auténtica bomba en directo.

“Behind The Veil” comienza con una intro muy épica que da paso a unos riffs muy heavies y unos teclados muy ambientales. Una canción muy metalera con unos coros muy melódicos que desde mi punto de vista estropean la canción. Eso sí, en cuanto vuelven los riffs pesados y ese ritmo acelerado se vuelve a la senda que no se debió de dejar. El solo de guitarra es realmente directo y te deja más que satisfecho antes de terminar el tema.

“Surrender To Reason” es muy similar en estructura y composición a “The Looking Glass”. Pero esto no es nada malo, créeme, ya que son suficientemente distintas como para entretenerte por separado, simplemente la estructura es muy parecida, con un corte muy progresivo. El inicio es muy orquestal, de nuevo muy a lo RUSH, que al poco da paso a una breve parte acústica y poco después vuelve la escena progresiva “old school” de la mano del sonido de órgano a lo John Lord y de los riffs de guitarra. Otro tema realmente complejo que toma retazos de aquí y de allí para hacer de nuevo una de las mejores canciones del álbum. Tema muy filosófico en cuanto a temática y con mucho sentimiento. Puro progresivo en actitud y aptitud y tal vez el mejor tema del álbum.

Después de esta auténtica joya, vamos (a mi entender) con el único punto flaco del disco: “Along For The Ride”. La canción no es mala, es un medio tiempo con partes melódicas y partes más rápidas, pero no me termina de sonar bien y además la encuentro facilona y predecible. Además, después de haber escuchado el temazo anterior, este te deja un poco frío. Eso sí, seguro que en directo es un buen reclamo, de hecho la gira se llamará “Along For The Rude Tour”. Dicho esto, dicho todo.

El final del disco es realmente épico y llega de la mano de “Illamination Theory”, una canción de más de 22 minutos dividida en 5 partes o episodios y que es como si fuesen cinco canciones en una, cada una con sus características diferenciadoras pero perfectamente interconectadas entre sí.

El primero de los episodios (Paradoxe de la Lumière Noire) es instrumental, muy orquestal y épico en su inicio y que luego pasa a estar caracterizado por riffs de guitarra muy heavies, partes de órgano y cambios rítmicos. Podría perfectamente ser uno de los muchos temas instrumentales “per se” que tiene DT en su discografía.

Inmediatamente y sin pausa aparente se pasa al segundo episodio (Live, Die, Kill), ya cantado, con una estructura musical muy cambiante y un registro vocal muy variado. Termina con una parte de guitarra muy neoclásica por parte de Petrucci, algo que no le había oído hacer antes y que queda muy bien.

El tercer episodio (The Embracing Circle) es de nuevo instrumental, con un comienzo en el que se escuchan sonidos variados (de campanillas y de jungla), todo muy ambiental. De repente estos sonidos terminan y empieza una parte final orquestal muy a lo banda sonora de película.

Como un estacazo comienza el cuarto episodio (The Pursuit of Truth), con una batería y un bajo atronadores, nada que ver con lo anterior. LaBrie entra en escena de nuevo de una forma muy directa, casi enfadado. Los riffs de guitarra son muy heavies y la base rítmica incluye ese plus de dureza a esta parte. Episodio muy interesante.

Terminamos con (Surrender, Trust & Passion), que es como una conclusión natural de la canción y del álbum, con mucha alegría y buen rollo impresos en su temática y con un solo de guitarra final de los que quita el hipo. Final para dejarte más que satisfecho y con ganas de más. Pero esto no es realmente el final, poco después, tras un breve lapso de silencio, se da paso a los dos últimos minutos de la canción, totalmente instrumentales, en los que únicamente se escuchan los teclados y la guitarra que da término, ya sí, a este más que interesante álbum.

En conclusión y volviendo a lo que decíamos inicialmente, ¿Es Dream Theater una especie de cambio en la filosofía del grupo?, realmente no lo creo, pero si se aprecian ciertos cambios en la manera de entender y componer las canciones, con esas remembranzas al prog ochentero y esa vuelta a los sonidos más ambientales o épicos de épocas más iniciales. Como trabajo en sí, es bastante completo y variado, en el que han cogiendo un poco de cada una de las épocas y lo han actualizado a día de hoy. Las canciones son muy variadas y no aburren al oyente, puede haber muy buenos temas y temas menos buenos, pero como conjunto es un álbum más que interesante. Eso sí, tal vez necesites más de una escucha para sacarle todo el jugo que tiene.

De momento, deseando estoy ver que nos ofrecen en directo y ansiado estoy por saber cuál será el siguiente paso en la carrera de este magnífico grupo.

Al menos tiene mi bendición, se la han ganado.

Marciaaaaal